Después de una celebración con amigos y familiares, cuando empecé a recoger, me encontré con varias botellas de vino y espumoso en las que quedaban parte de estas ricas bebidas, seguro que a vosotros también os ha pasado.
Empecé a pensar que hacer con ellas, ya que era una pena tirarlas, comencé a indagar, y encontré un montón de maneras de aprovechar  estos restos de vino tanto blancos como tintos.
Tened en cuenta  que el  vino es una bebida con numerosas propiedades antioxidantes,  que  van desapareciendo en el momento en el que abrimos la botella, puesto que se inicia un proceso de oxidación por lo que en pocos días se nos habrá estropeado.

La primera recomendación es que lo utilicéis para cocinar, hay infinidad de recetas en las que se utiliza el vino, podéis hacer salsas, mermeladas, rissotos , aderezar cualquier consomé , estofados, rustidos, gelatina y un largo etc.
Congelarlo si no lo vamos a utilizar en los próximos  2 ó 3 días, para ello lo podemos poner en las cubiteras y cuando ya está congelado , en bolsas o en recipientes, de este modo cuando necesitemos utilizar una pequeña cantidad , para una receta, no necesitaremos abrir toda una botella. Lo podéis hacer tanto en los vinos blancos, como rosados y tintos.
Hacer vinagre, para ello deberás primero hacer la “madre”.  Se llama madre a la materia gelatinosa que se forma en la superficie del vino tras varias semanas de oxidación. Elige un recipiente de cristal o gres , que no deje entrar la luz, lo llenas con ese vino que te ha ido quedando y la Madre, lo tapas con una gasa o tul para que siga entrando aire y lo dejas durante al menos 30 días, después vas sacando , y rellenando con más vino, sin sacar la Madre, que nos servirá para seguir haciendo el vinagre.  Aquí podemos aprovechar los restos de espumosos, conseguiremos un vinagre blanco fino y con muy buen sabor.

Sal de vino tinto, cubitos de vino

Sal de vino , esta sal es estupenda para aderezar carnes, pescados y ensaladas. Es muy sencilla de hacer y los resultados espectaculares. Simplemente tenéis que poner un recipiente con sal  gorda, o en escamas, la que tengáis en casa, y añadir el vino que queráis. La rociáis, sin que quede nadando la sal en él, y esperáis unos días a que se evapore el líquido. Vais removiendo de vez en cuando y cuando ya esté totalmente seca ya está lista.
Mascarillas nutritivas. El vino posee polifenoles que son 100 veces más poderosos que la vitamina E, y antioxidantes que aportan beneficios si se aplica directamente sobre la piel, para ello nos bastaran 2 cucharadas de vino tinto y 4 de miel, lo mezclaremos bien y lo aplicaremos sobre la cara y el cuello durante 20 minutos, luego lo retiramos y nuestra piel estará bien nutrida. Otra mascarilla que nos aportará todavía más nutrientes es mezclar almendras molidas con vino  tinto ó rosado y leche hervida. Se deja reposar una noche y se cuela a la mañana siguiente y esta lista para utilizar.
Curar pequeños golpes o moratones. Un antiguo remedio casero recomienda mojar un trozo de pan en vino y luego aplicarlo sobre el hematoma , el vino es rico en flavonoides, un antioxidante natural que tiene efecto desinflamatorio.
Limpiar manchas de grasa, para ello los vinos blancos, generalmente tienen un mayor grado de acidez, lo que es perfecto para sacar restos de aceite, del mármol de la cocina, el suelo etc.
Lavar verduras y frutas. Al igual que el vinagre, unas gotas de vino servirán para que el alcohol del mismo, elimine bacterias como la salmonela.
Teñir telas o lanas.  Ponemos una olla a hervir con el vino durante 10 minutos y la prenda o lana que vamos a teñir, después la enjuagamos bien y la dejamos secar, ya tenemos prenda nueva…
Seguro que vosotros podéis sugerirnos muchas más maneras de aprovechar los restos de vino, ¿ Nos las contaís?

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